Como gestionar un plan de pensiones para obtener el máximo rendimiento

Los planes pensiones son uno de los productos de ahorro más populares en nuestro país. Tienen una ventajas fiscales muy atractivas que nos permiten diferir el pago de impuestos hasta el momento de comenzar a cobrarlos. Aparte de las ventajas fiscales que nos ofrecen los planes de pensiones, en el imaginario del inversor novato suenan a algo seguro y muy beneficiosos, aunque no siempre es así. Vamos a ver algunas claves para gestionar nuestro plan de pensiones para sacarles el máximo provecho posible y llegar al momento de la jubilación con la bolsa lo más llena que podamos.

Los bancos se empeñan en abrirnos un plan de pensiones

Si algo debemos tener claro es que los bancos no son nuestros amigos. Tampoco sus empleados, por muy simpáticos sean con nosotros. No buscan nuestro beneficio, sino el suyo. En muchas ocasiones, y los planes de pensiones no van a ser excepción, cuanto mayores sean las comisiones, y por tanto más nocivos para nuestros intereses, mayor será el empeño en hacernos entrar en el redil. La mayor parte de planes de pensiones están diseñados para que el banco gane una generosa comisión. El ahorrador también puede ganar. O no. Esa no es la prioridad. En un plan de pensiones en el que el banco cobre un 2% de intereses anual por la gestión (un 2% no parece mucho ¿no?) al cabo de 10 años te habrán sacado un 20% del capital. Al cabo de 20 años un 40%. Se recomienda comenzar  con un plan de pensiones a los 40. Si te quedan 25 años hasta la jubilación -con suerte- el banco se habrá quedad con el 50% del capital, sin importar si el plan de pensiones haya ganado un 10% anual o lo haya perdido. La banca siempre gana. El ahorrador ya veremos…

Obviamente uno de los primeros puntos que debemos revisar son las comisiones bancarias. Van a ser una de las claves. Fíjate en el historial de la última década antes de decantarte por uno o por otro y evita los más vendidos, pues suelen ser los menos rentables y más cargados de comisiones (los que más endilgan los bancos, por lo tanto). Compara entre varios del sector sin casarte con ninguna entidad bancaria. Una de las cosas buenas de los planes de pensiones es que podemos cambiarlos de entidad, de plan, etc. Por lo que un error no es definitivo.  Aun así conviene hacer los deberes para evitar sorpresas.

Lo normal, lo clásico y lo recomendable es que dependiendo de nuestra edad busquemos perfiles más arriesgados o más conservadores. Si empezamos con 30 años podemos arriesgar más que cuando estamos a un par de años de la jubilación, donde hay que preservar el capital renunciando a posibles revalorizaciones. Arriesgar más al principio es lo recomendable para conseguir mayores retornos y que la bola de nieve crezca más rápido, aunque ante episodios de crisis económicas las caídas serán muy probablemente mayores que en un plan conservador.

 

El mejor momento del año para aportar en el plan de pensiones

El sentido común nos dice que el mejor momento del año para aportar en un plan de pensiones es a finales de año, ya que estamos a punto de cerrar el ejercicio fiscal y podemos calcular que cantidades nos interesan aportar antes de finalizar el año. Sin  embargo, dejar todo para el final puede ser un error ya que nos obliga a invertir a final de año y puede que en ese momento el plan este más caro que en todo el año. De hecho, gracias al fenómeno del Rally de navidad, esto es bastante común.

Es mejor ir haciendo aportaciones periódicas, trimestrales por ejemplo y afinar en el último trimestre cual es la cantidad que mejor nos va a venir a efectos fiscales. La ventaja de realizar aportaciones periódicas en el plan de pensiones es que no nos lo jugamos todo a una sola carta y por tanto la media nos debe dar un precio centrado. Si lo dejamos todo para el final habrá años buenos y otros malos y estaremos dejando nuestra inversión en manos del azar.

Este modo de aportar al plan de pensiones también nos evitará cometer errores por no controlar nuestra emociones. Tal vez si el plan está caro podamos caer en la tentación de reducir la aportación excepcionalmente. Y si al año siguiente ocurre igual de nuevo reducimos y así… Hasta no cumplir con nuestros objetivos. Evitar las emociones siempre ayuda al inversor.

Cambiar de plan de pensiones es normal e incluso recomendable cada cierto tiempo

Contratar un pan de pensiones y aferrarse a él sin aceptar que hemos cometido un error o que hay planes mejores es un error. Quedarse en el mismo durante años por comodidad también lo es.  Las condiciones macroeconomicas son cambiantes y habrá momentos en los que sea más recomendable un plan de pensiones más conservador y otros momentos en los que merezca la pena uno más agresivo. Lo mismo ocurre, como ya hemos explicado antes, que tampoco nuestras circunstancias personales son las mismas, y que no deberíamos tener el mismo plan de pensiones con 40 años que con 60.

Lo recomendable es comprobar como funciona nuestro plan de pensiones cada seis meses, aunque si carecemos de tiempo al menos deberíamos obligarnos a hacerlo una vez al año.  El equilibrio entre renta variable y renta fija debe de ser cambiante con loa años,  pasando de ser total o latamente en renta variable los primeros años hasta ir rotando y acabar siendo prácticamente todo renta fija.

Complementos para los planes de pensiones

Nada hay más nocivo para la rentabilidad de un plan de pensiones que un rescate precipitado. Si por cualquier causa necesitamos una cantidad de dinero relevante y tenemos que hacer un gran reembolsos de nuestro plan de pensiones, el “estacazo” que nos va a dar hacienda va a ser de órdago.  Fiscalmente es una renta de trabajo, lo que hace que se nos puedan disparar los ingresos en un año, subiéndonos el tramos de IRPF y finalmente haciéndonos pagar un despropósito de impuestos. Los planes de pensiones son para rescatarlos poco a poco así que debemos evitar, por toso los medios, hacer rescates cuantiosos.

Para ello es muy recomendable contar con un buen colchón para imprevistos. Si necesitamos comprar un coche o vamos a invertir en una vivienda, ese dinero no puede venir de nuestro plan de pensiones, ya que fiscalmente nos va a salir carísimo. Si entre nuestros planes para la vejez se incluye comprar una segunda vivienda en la playa, por ejemplo, mejor es ir guardando parte de ese dinero (al menos lo que necesitemos para la entrada, reforma, etc) en un depósito, fondo de inversión o PIA.  Son mejores alternativas ya que son mucho más flexibles para poder recuperar el dinero cuando queramos. Simplemente los planes de pensiones no están diseñados para eso.

 

 

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