Trucos para ahorrar en invierno: calefacción y climatización se convierten en gastos importantes

 

El invierno no es igual de duro en todas las regiones de España, y mientras que en algunas afortunadas localizaciones se limita a una temporada con más lluvias y un par de meses de salir con más ropa a la calle, en las zonas del norte y en el interior del país supone una gran inversión de dinero en climatización (tanto en la instalación de calderas o bombas de calor como en el combustible o electricidad que gastan). En muchos hogares la llegada de los meses fríos es un quebradero de cabeza por los gastos extras que trae, así que vamos a recopilar algunos consejos para ahorrar en calefacción durante el invierno:

Aislamiento barato sin hacer reformas ni gastar apenas dinero

Un buen aislamiento es clave para la que sea cual sea la fuente de calor que tengamos en casa, esta no tenga que hacer un trabajo extra debido a que el calor se escapa por rendijas, puertas o ventanas en malas condiciones o que no aíslan lo necesario. Un buen aislamiento requiere de buenos materiales y esto no es barato, pero a medio y largo plazo el retorno de la inversión está casi garantizado. Aparte de cambiar puertas y ventanas por unas de doble cristal con rotura de puente térmico (que cuestan cientos de euros cada una), podemos hacer algunas otras mejoras que ayudarán a mantener la casa caliente por mucho menos dinero. Son mejoras complementarias que podemos implementar desde ahora mismo sin necesidad de obras ni de gastar miles de euros:

  • Colocar burletes aislantes debajo de las puertas, especialmente en las exteriores. Estas  simples tiras de caucho se adhieren a la parte baja de las puertas y evitan las corrientes frías desde el exterior y de paso la entrada de polvo y ruidos. Por sólo 3,95 euros tenemos en Amazon una de Tesa (marca muy conocida) que cubre un metro (la mayoría de puertas suelen ser de 90 cm de ancho). Si tenemos en casa, digamos, un par de puertas que dan al exterior o a una zona fría como una terraza, por menos de ocho euros podemos hacer una instalación que no necesita ni de un clavo y  aislarnos del aire exterior.
  • Bajar las persianas. Algo muy sencillo pero que a menudo olvidamos es bajar las persianas. Aparte de evitar la entrada de luz tienen como función aislarnos del exterior gracias a la cámara de aire que generan. Es muy recomendable bajarlas en cuanto se haga de noche para que hagan su función, muy especialmente en los días ventosos, pues así evitarán que la corriente entre por las rendijas que dejen las ventanas.
  • Añadir una película aislante en la ventana. No es muy popular en nuestro país pero en lugares fríos con mucha humedad donde las ventanas no sean de doble cristal puede ser muy útil. Se trata de una versión extrabarata que nos servirá para generar una capa aislante extra en nuestras ventanas mediante una película de plástico con  cinta de doble cara. Es una solución no especialmente estetica y que no nos durará más de un invierno, pero que nos proporciona aislamiento extra en las ventanas donde la coloquemos.  La película se extiende con el secador de pelo y después se estira formando una capa transparente sin burbujas o pliegues de manera sencilla. Hay de muchas marcas pero por seguir con una de referencia, por 6,79 euros tendríamos para una ventana de tamaño medio en un set de la marca Tesa.

 

Sacar el máximo provecho de las fuentes de calor

 

  • No cubrir los radiadores. Hay que intentar no cubrir los radiadores, ni con cubreradiadores decorativos  que al final nos ofrecen poco más que una repisa donde apoyar las llaves o las monedas sueltas, ni con ropa húmeda. Esto último es un clásico en muchos hogares. Secar la ropa en los radiadores es cómodo y rápido, pero genera dos inconvenientes: hace que la humedad de la casa aumente provocando la proliferación de humedades en las paredes y techos (salvo que ventilemos bien) y hace que los radiadores tengan que trabajar por más tiempo, gastando más energía y en definitiva más dinero.
  • Colocar planchas refractarias tras los radiadores. Especialmente útil en radiadores que estén colocados en paredes que den al exterior, colocar planchas de metales fríos (como por ejemplo aluminio) nos va a suponer un mejor uso de la energía ya que el calor se mantendrá mejor en la habitación. Calentar una pared no tiene sentido y hacerlo en una que además da al exterior es malgastar energía. Si no sabes donde hacerte con una plancha de aluminio (aunque suelen tener en ferreterías grandes) siempre podemos volver a tirar de Amazon para hacernos con una de 500×500 milímetros con un grosor de 1,5 por 16,99 euros. Lo ideal es que nos la corten a medida, aunque seguramente nos saldrá más caro.
  • Ventiladores de techo. Muchos ventiladores de techo tienen dos posiciones: verano/invierno.  Como el aire caliente tiende a subir pueden ayudarnos a hacerlo circular de nuevo y mandarlo hacía abajo, que es donde estamos nosotros. Por poco más de 50 euros hay disponibles en Amazon.

 

Fuentes de calor alternativas

  • Tener una estufa eléctrica extra. Las pequeñas estufas eléctricas que todos conocemos son un arma de doble filo. Bien usadas pueden ayudarnos a ahorrar mucho, pero usadas en exceso hacen subir la factura eléctrica de manera vertiginosa. Un buen uso es en un hogar en el que una pareja se levanta para ir a trabajar y sin enchufar la calefacción central desayunan en la cocina colocando una estufa eléctrica hacia su mesa para tomarse la leche y las galletas sin temblar por el frío. Así evitan encender una calefacción central que gasta más y que a lo que caliente la casa realmente, ya se han marchado. Ese es un uso más que correcto. Sin embargo, quienes las usan de manera continua porque tienen frío aun estando la calefacción central encendida están gastando electricidad innecesariamente: es mejor subir la calefacción central, o incluso mucho mejor, ponerse algo de ropa extra. Si la casa está a 20 grados y seguimos teniendo frío lo que debemos hacer es plantearnos la razón de ello antes de ponerse a subir el termostato irreflexivamente.
  • Sistemas alternativos. Uno de los sistemas de los que más se ha oído hablar en los últimos tiempos es el de las macetas y las velas. Como podemos leer en este artículo de El Confidencial su creador asegura que con ocho velas y dos macetas se puede calentar una habitación. No parece una buen sistema para quienes tengan mascotas o niños pequeños por su peligrosidad, pero para una casa en la que sólo haya adultos puede ayudarnos a conseguir unos grados extra de manera barata. No es un sustitutivo, pero sí un complemento.
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